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Fuente Neoclásica

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FUENTE NEOCLÁSICA

DENOMINACIÓN: Fuente

ENTIDAD-NÚCLEO: Yécora

HOJA UTM: 171-34

EMPLAZAMIENTO: En medio rural

ESTADO DE CONSERVACIÓN: bueno

ASOCIDADA A: Abrevadero-Lavadero

AÑO DE ONCSTRUCCIÓN: 1861

AUTOR DEL PROYECTO: Jacinto de Aguirre

TIPOLOGÍAS:

                  DE LA FUENTE: Frente arquitectónico

                  DEL CONJUNTO: Plazuela

DESCRIPCIÓN Y CARACTERÍSTICAS CONSTRUCTIVAS:

Magnífico conjunto neoclásico que forma una tripleta en plazuela, en ángulo de 90 grados, encontrándose en primer lugar la fuente, que es una gran pantalla adosada a un muro de mampostería. El elemento se ubica en la parte más oriental y baja de la población.

Esta pantalla, rectangular y construida en buena sillería, se podría dividir en tres partes. La más baja, en la cual se encuentran los tres caños metálicos dentro de unas molduras circulares. El segundo cuerpo se encuentra dividido por tres finas pilastras cuadradas talladas en la piedra y que dividen este cuerpo en cuatro partes, habiendo dos inscripciones en las interiores. En una de ellas reza: “CONSTRUIDA AÑO 1861”; en la otra: “A EXPENSAS DE LA VILLA DE YECORA”.

El tercer cuerpo acaba con un arquitrabado y una decoración sobre éste de cuatro cruces de San Andrés. Los caños desaguan sobre una pila de planta rectangular también en piedra que a su vez nutre el abrevadero.

El abrevadero se muestra de planta rectangular y fábrica de piedra, con sus lados ligeramente moldurados, haciendo líneas curvas. La última parte del abrevadero es una refacción, pues está hecho en hormigón, coincidiendo con la parte menos rectangular del elemento. Igualmente parece un refacción el canalillo por donde el agua discurre hasta el lavadero.

Éste aparece al aire libre, en fábrica de hormigón y planta rectangular. Esta dividido en dos partes separadas por un estrecho murete de hormigón. Tiene sus cuatro lados practicables, discurriendo por todo su perímetro una pequeña acanaladura, en algunos casos perdida, que serviría para dejar objetos.

Los antecedentes de este conjunto son claros. La necesidad de agua ha sido acuciante durante toda la historia de Yécora, al menos de la reciente. La situación en 1857 es casi dramática, a juzgar por los testimonios del Concejo: la fuente existente no da agua suficiente y dista unos veinte minutos del núcleo, por un camino escarpado y con una gran cuesta. Evidentemente, se están refiriendo a la fuente antigua, ubicada en las afueras del pueblo, en la parte con más pendiente de la villa. Con esta fuente los habitantes sufren grandes penurias para volver cargados de agua, habiendo personas enfermas y viejas que simplemente pueden bajar y subir cargados de agua (1).

El informe del arquitecto M. Saracíbar, fechado el 15-04-1858, introduce otras variables que aconsejan la construcción de otra fuente: “... Que la villa de Yécora no cuenta en el día para el servicio de aguas potables, sino con un corto manantial situado a un cuarto de hora y en la margen de un arroyo, el cual en la temporada de invierno se enturbia casi constantemente y en verano queda reducido a una cantidad insignificante, en cuya estación tienen que acudir los particulares a unos manantiales que tienen a media hora de distancia, llevando el agua en caballerías” (2). Por ello se hace necesario, incluso para el “subsistir de la villa” una nueva fuente con garantías sanitarias y de caudal. Estima que el coste será de 56.555 reales.

Un año más tarde se dan los planos y las condiciones facultativas para la obra. Se barajan en el proyecto dos ubicaciones diferentes: una en la plaza Mayor - por entonces la “plaza Constitucional” -; la otra en el barrio de San Andrés, unos 18 pies por encima de la fuente medieval. Finalmente se acepta la segunda propuesta, debido a que está a menor altura y es más fácil la recepción de las aguas, que se realiza desde el manantial o fuente de La Teja, con un caudal de 76 cántaras por hora (3).

El manantial de la Teja se ha venido utilizando, incluso en la actualidad, para captar agua hasta la villa. Hoy en día aún se observa el antiguo arca de captación de sillería (ver anexo planimétrico) junto al arroyo Cuerdas, a unos dos kilómetros al Norte del núcleo, muy cerca del despoblado de Esquide. En este punto se situaba la presa y toma de aguas para la regadera Concejil (X-543463, Y-4714688, Alt.-688). En las condiciones facultativas de menciona expresamente que, en las épocas de mayor estiaje, este arroyo de Cuerdas proporcionará el agua que le falte al manantial.

El mayor problema de la obra lo constituye la conducción, que debe recorrer un largo trayecto a media ladera por terreno abrupto y siguiendo las curvas paisajísticas. Esto encarece notablemente el coste de la obra, ya que las tuberías de barro serán sustituidas por otras de hierro fundido en zonas de cambios fuertes de dirección, donde se colocarán “arcas de dirección” que ayuden a estos giros. Las tuberías de barro no aguantarían la presión y el rozamiento del agua.

La conducción irá albergada en una zanja abierta al efecto, con la base en cama de hormigón de la época y cubierta por tierra, con arquetas periódicas de registro. La piedra a utilizar será mampostería bien asentada y sillería “bien trincheteada” (4), con juntas mínimas de cal hidráulica para la sillería del frente y más contundente para la mampostería de los laterales. La piedra será arenisca de la zona, nunca de una cantera que diste más de “dos leguas de radio del sitio donde se construyan las obras”.

La fuente no ha sufrido ninguna refacción posterior que haya cambiado el aspecto de aquella que se diseñó hace 150 años, incluso con los dos abrevaderos contiguos. El elemento diacrónico de la tripleta es el lavadero, posterior, siendo el utilizado en esos momentos el correspondiente a la fuente medieval. Sin embargo, si observamos el anexo planimétrico (5) notaremos ciertas diferencias con la obra que finalmente se llevó a cabo; han desaparecido los entrepaños de ladrillo en el frente, el remate superior aparece de forja en la traza, construyéndose finalmente en piedra. Por último, los abrevaderos que se debían situar a los lados de la fuente, ahora aparecen juntos, bajo ella. El proyecto de 1859 es responsabilidad del arquitecto Jacinto de Aguirre, siendo el ejecutor de las obras Marcos Elgorrieta y Pedro de Aguirre, maestros albañiles y carpinteros y vecinos de la villa, éste último cumple también la figura de fiador. La obra debe estar concluida para el 15 de septiembre de 1861 y, a juzgar por la inscripción de la fuente, se cumplen los plazos. La Diputación concede un préstamo de 56.000 reales, que la villa irá pagando con rentas derivadas de cereales, oliva y vino, el 1% de su producción.

La construcción de esta fuente no alivia definitivamente la falta crónica de agua que sufre Yécora. En 1870, un proyecto de aunar las aguas de las dos fuentes y aprovechar el sobrante para hacer un lavadero que acabe con la necesidad de ir a lavar al río en épocas de estiaje es detenido por falta de apoyo vecinal (6).

Ya en el siglo XX, “...Que hallándose interceptada la fuente que abastece de agua a este vecindario desde hace varios años, a consecuencia de lo esforzada que viene la cañería desde su nacimiento o manantial... se van haciendo en el transcurso de los años varias reparaciones, habiéndose inutilizado por completo dicha fuente...” (7). Los problemas de la conducción son solucionados temporalmente por la limpieza de las tuberías y arquetas en 1918, habiéndose tratado incluso el traslado de la fuente, tales eran los problemas (8). Parece, por otra parte, que la fuente medieval está abandonada o con escaso uso, ya que se denomina a ésta otra como la que abastece de agua al vecindario.

En 1931 se proyecta el nuevo lavadero, con un presupuesto de 4.993,74 ptas. El rematante final es D. Rufino Rojas Martínez, albañil de Logroño, que rebaja más que las otras 40 ofertas: 4.099 ptas. El proyecto y planos es del arquitecto D. Quinta Bello. Las obras deben estar entregadas para el día 8 de agosto de 1932, bajo reconocimiento de Agapito del Valle López, también arquitecto. Ramón Sarralde y López de Uralde, médico e inspector municipal de sanidad, declara salubre el nuevo lavadero y ordena que el viejo sirva en caso de epidemia para aislar las ropas de los enfermos (9).

No sabemos su ubicación exacta, otro documento de 1959 coloca el “lavadero público” en la calle de la fuente, entre la neoclásica y la medieval (10). Por otra parte, no sabemos a cuál de los dos lavaderos viejos se refiere la noticia de 1931. Es muy lógico pensar que la nueva construcción se ubicara en la plazuela de la tripleta neoclásica, dejando viejo el lavadero de la fuente medieval, aunque el elemento que observamos ahora no está albergado en el edificio que aparece en los planos.

Fuentes documentales y bibliográficas:

(1) A.T.H.A. Secc. histórica; D.A.H. 538-18. 1857.

(2) Ibid. 1858.

(3) Ibid. 1859; A.M. Yécora. C.27, N.1.1. 1859.

(4) Ibid. 1859. Ver anexo planimétrico.

(5) A.T.H.A. Secc. histórica; D.A.H. 901-21. 1859.

(6) A.M. Yécora. C.27, N.1.1. 1870.

(7) A.T.H.A. Secc. histórica; D.A.H. 5.622-1. 1917.

(8) A.M. Yécora. C.152, N.8.6. 1918. Ver anexo planimétrico.

(9) A.M. Yécora. C.152, N.8.5. 1931. Ver anexo planimétrico.

(10) A.M. Yécora. C.160, N.30. Inventario de bienes del Ayuntamiento de Yécora. 1959.

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